martes, 15 de octubre de 2019

Lo que me pareció "Pretty Woman" cuando la vi siendo adulta

Si tengo algo en común con Berta mi chica de Es medianoche, Cenicienta es que, como a ella, a mí también me encantan las viejas pelis de amor. Al igual que mi protagonista, no me canso de ver las historias que me cautivaron en su día. Aunque mi espectro es algo más amplio que el suyo, no me limito al cine clásico. En mi lista de imprescindibles también incluyo títulos noventeros. Incluso, alguno que otro que se estrenó en los albores de este siglo que estamos deshojando. 
Entre todas esas películas, si tuviera que elegir una que me ha acompañado durante mi adolescencia, sin duda escogería Pretty Woman. ¡Cuántas veces la vi! La tenía en VHS qué mayor soy, me encamino peligrosamente a la ancianidad😋― y no sé cómo no la quemé con la de horas que pasó metida dentro del reproductor de vídeo. Era un aliciente para los sueños de la jovencita inocentona y extremadamente romántica que era por aquel entonces. La que estaba segura de que, algún día, cuando ya fuera adulta, conocería un Richard Gere con canas y todo, sí, porque si algo tengo y he tenido en común con Becky G. es que a mí también me gustan los mayores, de esos que llaman señores que me amaría y haría feliz por el resto de mi vida. 
¡Ay! ¡Ilusa!Qué ternura me doy ahora 😉.
Tanto la película como el sueño de amor eterno se quedaron en mi almibarada adolescencia. Fue por esa época cuando vi a Julia Roberts, convertida en una prostituta que recorre las calles de Hollywood Boulevard, por última vez. Esa fue nuestra despedida. Hasta que nos reencontramos, hace unas semanas.
A principios de septiembre pasaron la peli por televisión, en horario de noche. Yo estaba sola en casa, y odio irme pronto a la cama cuando no tengo compañía. La verdad es que me da miedo. Así que decidí quedarme apoltronada en el sofá y darle una review a esta historia. 
Aprovechando que acaban de cumplirse veintinueve años del estreno de la película, que como ya he dicho es un de los pilares de mi vocación romántica, voy a contarte qué le pareció a la Adriana que soy hoy.


Hace años que vengo oyendo que Pretty Woman es una de esas películas que, pese al éxito que tuvo en su día, no podrían rodarse hoy. No pasaría el corte que la moral de los tiempos modernos ha impuesto en la meca del cine pese a que lleva varias temporadas convertido en un musical de relativo éxito en EEUU. Concretamente, chocaría con la corriente que busca empoderar a la figura femenina. Y yo, que como sabes soy una defensora incansable del amor romántico, siempre pensaba:
¡Hala! Ya estamos exagerando otra vez. 
Sin embargo... Ahora...
Tengo que decir que todavía no estoy muy segura de cómo terminaré este post. Espero ir aclarando mis ideas conforme escribo. Cabe la posibilidad de que, al final, dé la razón a las voces que claman contra este clásico del cine romántico. Aunque también tengo que decir que, contrariamente a la crítica más generalizada, no es el argumento lo que encuentro "políticamente incorrecto".
La historia, en sí, la sigo percibiendo como siempre lo he hecho. Tiene el clásico esquema de cuento de hadas: la Cenicienta que vive triste y, tras muchas calamidades, consigue su Happy Ending. Puede parecer simple, tópico, y todo lo que quieras, pero a mí me encanta. Al llegar a la última escena y oír ese "no dejes de soñar", se me sigue enturbiando la mirada y creo que podría morir de una subida de azúcar.
Por otro lado, el personaje femenino me gusta; me cae bien y empatizo con ella. Vivian (Julia Roberts) es una chica joven que, por una serie de decisiones erráticas, acaba viviendo por no decir malviviendo― en un submundo. Un lugar en el que no se siente cómoda, eso se nota desde el inicio de la cinta. Tiene la oportunidad de salir del hoyo por un breve periodo, una semana. Suficiente para poner distancia con lo que la rodea y darse cuenta de que merece y puede tener mucho más. Y, lo mejor de todo, esta dispuesta a conseguirlo por ella misma. Pasando de la propuesta de respaldarla económicamente que le hace el guaperas que llegó para sacarla del agujero y del que, además, se ha enamorado.
Por favor, ronda de aplausos para la chica. Si el suyo no es un claro ejemplo de mujer fuerte, independiente y con dignidad, no sé qué lo será. 
¿Qué dónde está la crítica, entonces? Pues, precisamente, en el guaperas al que hice referencia en el párrafo anterior. Aka Edward (Richard Gere). Él, al contrario que su partenaire, me parece... un cretino. Así de claro y sin ningún ánimo de ofensa, solo de definir.
Resulta que el tipo no es el hombre honrado, víctima de un flechazo, por el que yo lo tenía cuando era una ingenua. ¡Qué va! No invitó a Vivian a subir a su suite porque era muy tarde y le daba cosilla dejar a la chavala sola, esperando el bus en mitad de una solitaria calle Adriana, de verdad😞. Si es que siempre has vivido en la inopia. La contrata con toda la intención de hacer uso de sus servicios. Y no se corta a la hora de, valga la redundancia, cortarle el rollo a ella, que está de lo más relajada  disfrutando la sesión de cine que se a improvisado en la habitación.
¡Odio a los jefes que no respetan las horas de descanso de sus asalariados!
Tonterías a parte, la manera en que él la trata durante la semana que pasan juntos... En mi opinión, deja bastante que desear.
Nunca te he tratado como una prostituta le dice casi al final de la película. Cuando ella decide pasar de él, tragarse sus sentimientos, y seguir su vida por cuenta propia.
En ese momento yo, que seguía repantigada en mi sofá, me sentí dividida entre la carcajada irónica y el bofetón. Opté por lo primero, claro, porque lo del guantazo solo me habría servido para cargarme la tele. 
Pero, vamos a ver, tío... ¿Cómo que no? Si, no le has guardado las espaldas a la chica en ningún momento. Hasta al idiota de tu socio-amigo, cuando quiso saber quién era ella, lo pusiste al corriente de su profesión."Es una puta" palabras textuales del doblaje en España―, eso dijiste para cortar la paranoia de tu colega.
Muy bonito, Edward. ¡Muy bonito!
Desde luego, a este hombre se le puede acusar de muchas cosa, menos de falta de sinceridad🙄.
También quiero recordar que el señor tiene a nuestra Vivian guardadita en su lujosa suite de hotel, y la saca de allí solo para lucirla en fiestas, cenas y otros compromisos. Que la niña es muy rebonita y, aunque la pobre no tenga ni idea de etiqueta, adorna mucho. En fin, es cierto que la contrató precisamente para eso. Porque, como él mismo dijo, no estaba de ánimo para "peleas románticas".
Mira, de verdad... Es que hasta Maluma tiene en sus canciones mensajes menos degradantes que el que el bueno de Edward transmite en esta frase.
Pero está bien. De acuerdo, no pasa nada. Es el punto de partida del personaje. Alguna justificación habrá que dar para que estas dos personas, que vienen de mundos tan diferentes, tengan una excusa para pasar tiempo juntos, conocerse y enamorarse. Tampoco sería la primera vez que veo a un idiota  integral convertirse en un amorcete. Si esto es un clásico del género romántico, en todas sus formas. El problema que veo en Edward es que no hay evolución en la manera en la que él afronta la relación, ni en como la ve a ella, a lo largo de la película. Yo no la he sentido, al menos. Para él, Vivian no deja de ser una asalariada, por mucho que al final se de a entender que tiene sentimientos por ella.  
Tengo entendido que, en la primera versión del script, la pareja se separa al final de la película. Pero no quedaba ahí la cosa, no. En un derroche de dramatismo y crueldad de todo punto injustificada, la prota muere de sobredosis en un callejón. También cuenta la leyenda que fue la esposa del guionista ―¿o era el director? quien sugirió el cambio al final feliz que todos conocemos. Algo que, personalmente, jamás podré agradecer lo suficiente a la buena mujer. Lo que menos necesito son más traumas. Siempre consideré este giro de guión un acierto. Lo sigo haciendo, aunque ahora creo que el personaje masculino se quedó anclado en la primera versión aun después de reescribir el libreto. Este hombre no llegó a enamorarse en ningún momento. 
Y no, lo de subir a un segundo piso por la escalera de incendios, con La Traviata a to' meter en la radio del coche y un ramo de flores en la mano, para mí no cuenta como prueba de amor. Ni siquiera teniendo en cuenta el vértigo que padece el artífice de la hazaña. ¡Que es un segundo piso, hombre! Tampoco es para tanto. Por no hablar de que, si no llega a ser porque el director del hotel este hombre sí que es adorable🥰 le metió el dedo en la yaga a nuestro Edward... A saber si no habría seguido su camino tan campante, el tío.

Si me lo permites, en este punto me gustaría dirigirme a Vivian:

Cariño, sé que llego veintinueve años tarde. Aún así, permíteme el atrevimiento de darte un consejo.
No te dejes enternecer por la puesta en escena y sigue tu plan inicial. Ve a estudiar, lábrate un futuro y ya luego, si eso, quizás conozcas a un buen hombre que de verdad sepa amarte. Tengo la impresión de que Edward suspenderá esa materia una y otra vez. Para él nunca dejarás de ser la chica que encontró en la calle. Preciosa y divertida, sí; pero condicionada por tu pasado. 

Pues ya está, ya me quedé a gusto. Ahora, regreso contigo, mi querido/a lector/a.
Esto es lo que sentí cuando, esa noche de soledad, los créditos llenaron la pantalla de mi televisión y no me quedó más remedio que irme a dormir, iniciando la tortuosa tarea de apagar luces y refugiarme en mi cama antes de que un espectro me alcanzara. Si tú eres un/a enamorado/a de esta película, y no te importaría fugarte con Edward en su Lottus, te pido perdón. Mi intención no ha sido destrozar tu fantasía, nada de eso. Siempre he defendido que a estas hay que alimentarlas y cuidarlas con mimo, para algo nos hacen la vida más llevadera. Tan solo quería compartir mi punto de vista.
Aún así, si quieres ponerme verde, los comentarios están a tu disposición😉.
Para concluir, quiero decir que, pese a que el galán de la historia se quedó muy lejos de robarme el corazón, disfruté la película. Me gustó, me ilusionó y la viví. Tres cosas que considero fundamentales en la ficción. De manera que, al final, me quedo en el bando de los defensores de Pretty Woman. 

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