sábado, 27 de febrero de 2021

Ser romántico: ¿una enfermedad que se cura con el tiempo?

Dicen que así sucede con la juventud. Solo tienes que esperar unos añitos y, oye, se te pasa 😛. Pero el ser romántico,  idealista, contestatario... Son rasgos que se suelen asociar a esa etapa de la vida en que los años aún no se nos han acumulado lo bastante para comenzar a pesarnos. Así que, ¿debemos asumir que también se quedan en la adolescencia o nuestros primeros veinte?
Ufff... He comenzado el post en un plan melancólico-depre, ¿no? ¡Ay! Perdón,  es que hace nada he cumplido años 😅. Aunque lo que me ha llevado a formularme la pregunta que da título a esta entrada no ha sido la nueva castaña que me ha caído encima, sino la serie/telenovela que estoy viendo actualmente. 
Sí; he comenzado el año de enganchada a la ficción televisiva total. Así ando, que de escribir poco. Me la paso sentada frente a la pantalla, y no la del ordenador precisamente🤦‍♀️. Luego... ¡A ver si soy capaz de quejarme!
En fin, la serie que me tiene convertida en una desertora de la escritura (hoy por hoy) es esta: 



Love in Chains, o Encadenada, como la han traducido en España, es una teleserie ucraniana que despertó mi interés desde las primeras promos que se revelaron de ella en mi país. Eran bieeeeen intensitas y, claro, ya se sabe que a mí un amor sufridísimo... Pues eso, que me mola horrores. ¿Para qué vamos a reír cuando podemos llorar amargamente 😛?
Es para matarme, lo sé. Pero así soy yo.
Bien, pues en la primera semana me bebí los 24 capis de la primera temporada. De modo que sí: me estaba gustando mucho. En su comienzo me pareció una maravillosa producción, con una historia sólida que recuerda mucho a las novelas clásicas y contaba, además, con una ambientación que reproduce bastante bien la época en la que transcurre la acción. ¡Oh! ¡Qué gustazo ver una producción histórica bien contextualizada! La historiadora que vive en mi interior, aplastada por el desempleo,  dio palmas con las orejas de pura satisfacción.
¿Sobre el argumento? Pues durante la mayor parte de la primera temporada se nos presenta la historia de amor (¿imposible?) de Katerina, una sierva criada como una dama por su señora, y Aleksey, un joven de familia noble pero venida a menos.  Una relación marcada como prohibida desde sus cimientos que, por si fuera poco,  deberá sortear un plus de obstáculos cuando Grigori, hijo de la señora de Katerina, vuelva al hogar familiar y se prende de la muchacha. 
En el siglo XIX ya había especímenes a los que les costaba entender que cuando una mujer dice 《no》 lo que quiere decir es justamente eso: 《no》, y punto. 
Vale; pues todo muy bien, muy bonito y decimonónico. El tipo de serie que a mis 15 años habría disfrutado como una loca. Porque mira que me gustaba a mí un vestidazo de estos que llevan las mujeres de Encadena en mis años mozos. ¡Con el agobio que me generan ahora solo de imaginarme dentro de uno! Y mi opinión sobre corsés y demás parafernalia no es lo único que ha cambiado en estos años. Creo (y esto es algo de lo que me he dado cuenta viendo esta serie) que mi idea del amor romántico también lo ha hecho. A eso, precisamente, viene el que esté ahora escribiendo esta entrada. 


La verdad es que la parejita protagonista (o eso parecía que eran durante casi toda la primera temporada, repito) de este romance me puso un poquito de los nervios. Concretamente, era Aleksey quien me los alteraba. 
A Katerina la toleré más. Ella tiene solo 18 años (aunque, aquí entre nosotros y sin ánimo de ser criticona, la niña aparenta muchos más) y su edad, y la educación que tuvo como mujer en la época que le tocó vivir, justifican que a veces fuera un poco boba. Además, conforme avanza la trama descubre cosas que la hacen entender que ha vivido engañada. Su lucha no es solo por amor, sino por justicia hacia sí misma. No tiene por qué ser considerada hacia nadie más. Aleksey, en cambio...
Primero cabe destacar que el chico se enamora desesperadamente de Katerina en un primer encuentro pasado por agua (llovía a mares, ¡cómo mola! 🥰). Y vale, me parece bien; si yo ya he dicho que soy muy pro instalove. Me encantaría conocer a un señor y, en cinco minutos  o menos, tener la absoluta certeza de que ¡oh! ¡Es él! Lo veo improbable y poco sensato, pero la ficción es sueño. ¡Soñemos pues! Lo que ocurre es que este mozuelo ya estaba loca y ardientemente enamorado de otra mujer, una muchacha de nombre Natalia, antes de conocer a nuestra Katia. Llámame quisquillosa, pero el dato no dice mucho en favor del calado de los sentimientos del chaval. 
Por otro lado,  el jovenzuelos tiene la manía de acudir al casino para solucionar cualquier problema monetario que se le presente con una partida de cartas. ¡Gracias a Dios que tiene suerte! Con los naipes y en la vida, en general. Porque aún cuando pierde topa con buena gente que se resiste a dejarlo en la miseria. De lo contrario, este habría arruinado a su familia. De hecho, llegué a creer poderosamente que en algún momento de la novela terminaría haciéndolo🥴. Solo la benevolencia del equipo de guionistas podría evitar la ruina a los Kosak.
Aleksey es un enamorado capaz de todo por la mujer que ama. Un hombre de honor, además. Tiene los ingredientes para ser un personaje del que me habría enamorado hasta la médula en mi adolescencia. Y, sin embargo, la Adriana que soy ahora se la pasó reprendiéndolo cada vez que salía en pantalla, como si fuera uno de mis alumnos de primaria.
No puedo evitar pensar en lo egoísta que fue, en como arrastró a los suyos en su empeño de casarse con una sierva, condenadolos a ser parias sociales. Siempre defenderé el amor, pero el de este chico es uno que trae la tragedia a su casa, y él ni siquiera parecía mortificado por ello. 
Lo curioso de todo esto es que su perfil es muy parecido al de Romeo. Este también amaba a Rosalina y cambio su corazón nada más ver a Julieta. Y sobre lo de ir contra su familia... En realidad,  el tema familiar lo considero muy diferente al de Aleksey. Lo demás sí es parecido.
¿Por qué adoro a uno, en cambio, mientras que al otro lo censuro? ¿Será porque a Romeo lo conocí siendo adolescente? ¿Fue entonces cuando me formé la imagen de él, y por eso lo perdono? ¡¿Será que ahora soy mucho menos romántica de lo que lo fui en mis años mozos?! 
Si esta es la respuesta, me daría un poco de pena, la verdad.  Aunque crecer es algo inevitable, todos terminamos haciéndolo. Pero voy a luchar por conservar y cultivar lo que queda en mí de la muchacha que fui. Creo que lo peor que podemos hacer es perder nuestra esencia 😉.

MOMENTO SPOILER 
(Si sigues leyendo a partir de aquí, será bajo tú responsabilidad).

Habrás observado que, a lo largo de esta entrada, he aludido varias veces a que la opinión que expresó se refiere únicamente a la primera temporada de la serie. Esto se debe a que Aleksey, protagonista casi en exclusiva del post, muere al final del capítulo 19, de 24 que conforman esta primera entrega de Encadenada 🤷‍♀️.

martes, 16 de febrero de 2021

Nos ahogaremos juntos (poema)

 Y, si todo sale mal, más.
Si es en lo malo, con más motivo.
Si ves que las olas 
te arrastran al fondo
no sueltes mi mano,
recuerda que estoy dispuesta 
a hundirme contigo. 

Porque dejar de respirar
no me dará pena,
ni me inspiran temor 
los monstruos marinos. 
Nos ahogaremos, juntos,
y será nuestro hogar
cualquier barco hundido. 



sábado, 6 de febrero de 2021

Tour por las localizaciones de "El cielo de Bangkok"

El domingo pasado colgué en Instagram la captura de pantalla (vamos, un pantallazo) de una web que me envió una lectora. En ella, alguien había traducido al inglés un texto que escribí hace muchos años con motivo de la presentación de mi primera novela, El cielo de Bangkok. Se trataba de una especie de "guía turística" (así lo titulé)  que recogía los lugares a los que hacía mención en la novela y que se pueden visitar si vamos de viaje a la capital tailandesa (cosa harto improbable tal y como está el mundo, Facundo) ya que en realidad existen. 
Este es un material que he echado en falta muchas veces, pues el lugar en el originariamente fue publicado ya no existe y, desgraciadamente, no tengo copia de él, por lo que lo daba por perdido. Sin embargo, ahora que he podido acceder a esta versión del mismo que yo desconocía, he decido recuperarlo para el blog. Naturalmente, haciendo una traducción al español y reinterpretando las palabras que escribí a partir de esta copia que acabo de descubrir. 
¿Qué dices? ¿Te apuntas al viaje? Pues mete lo imprescindible en la maleta porque nos vamos ya.
Empiezo a ejercer de traductora 😉.

* * *

Lo prometido es deuda, así que aquí vengo con la primera entrega de la Guía de Viaje. Como es natural, comenzamos nuestro periplo en Bangkok, escenario principal de El cielo de Bangkok (no podía ser de otra manera). La ciudad que Ari y Margot ven como su prisión.  Sin embargo, para nosotros, que gracias a Dios no tenemos vidas tan complicadas como las de estos dos, es un lugar digno de ver y que te recomiendo mucho visitar si tienes un espíritu intrépido.
Bangkok es la capital de Tailandia, y su nombre significa "ciudad de las ciruelas salvajes". Aunque solamente los extranjeros la llamamos de este modo. Los tailandeses se refieren a la capital de su nación como Mahanakon Krung Thep (la ciudad de los ángeles).



Bien, y después de este momento Wikipedia, vamos al asunto. A continuación te presento algunos de los lugares que sirven de escenario a la novela. 


Sukhumvit

La zona en que se ubica el apartamento de Salvador Alker es una de las más cosmopolitas de la capital tailandesa. Un interminable desfile de elegantes bloques de pisos y apartamentos, tiendas, restaurantes, hoteles... Una visita obligada para los turista, pues aquí se mezclan lo mejor y lo peor de Bangkok.




ConceptCM2

Considerado uno de los mejores clubes nocturnos de la ciudad, este local ofrece una gran variedad de actividades. Desde disfrutar espectáculos en vivo hasta descansar tranquilamente en un reservado donde conversar tranquilamente o jugar en la piscina. 
Fue aquí donde Margot y Ari se conocieron ❤.




Lumpini Park

Mandado a construir por el rey Rama VI en 1920, como cualquier parque público es un espacio abierto repleto de árboles y áreas de juegos para los niños. Aunque ahora está ubicado en el corazón de la zona comercial de Bangkok, en su origen se construyó a las afueras de la capital.




El mercado flotante

Este es el lugar de Bangkok favorito de Ari, y también el mío. Un pintoresco entramado de canales en el que puedes encontrar desde comida hasta los souvenirs tan apreciados por los turistas. En realidad, la actividad aquí no es diferente a la de cualquier otro mercado, pero es una clara muestra de la cultura tailandesa que merece la pena ver.



Sirocco

Un elegante restaurante en el cual, además de la comida, se puede disfrutar de unas impresionantes vistas de la ciudad de Bangkok. Un excelente local que, desafortunadamente, queda fuera del alcance de los bolsillos de la mayoría de los mortales. 




* * *

Hasta aquí llega el viaje, espero que lo hayas disfrutado. Aunque haya sido más bien cortito. He descubierto lo escueta que era ofreciendo información en mis orígenes escritoriles. Hoy en día, esta guía de viaje habría estado precedida por una larga introducción en la que te contaría mi vida en verso, aderezada con refranes y expresiones populares y musicalizada con pedacitos de canciones tarareadas desde este lado de la pantalla 😋. 
Creo que soy más amena ahora (más resalada y encantadora 😜), aunque debería recuperar un poco de la capacidad para sintetizar que tenía antes. Todo tiene pros y contras, ya ves.
Originalmente escribí una segunda entrega de la Guía de viaje de El cielo de Bangkok. Por desgracia, esta no ha sido reproducida por la web ya que se centraba en el que es un escenario secundario de la novela: la isla de Koh Samui. Y, claro, se ve que a este portal solo le interesa la información referente a Bangkok. Ya dije al comienzo que perdí las copias de este material, así pues... ¡nos vamos a quedar con las ganas de recorrer la isla!
¡Ains! ¡Qué calamidad!🤦‍♀️