Y, si todo sale mal, más.
Si es en lo malo, con más motivo.
Si ves que las olas
te arrastran al fondo
no sueltes mi mano,
recuerda que estoy dispuesta
a hundirme contigo.
Porque dejar de respirar
no me dará pena,
ni me inspiran temor
los monstruos marinos.
Nos ahogaremos, juntos,
y será nuestro hogar
cualquier barco hundido.

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