domingo, 5 de julio de 2020

Porque soy una sirena (poema)

Da igual si el mar está en calma 
o si arrecia la tormenta
y sus entrañas se alzan
en broncas olas de espuma yerma.

Aun si no me mantengo a flote,
y la marea me zarandea
arrastrándome a su capricho,
no temeré a la profundidad
ni a perecer ahogada en ella.

Soy inmune a los naufragios,
la tempestad no me afecta.
Saldré ilesa, lo juro,
porque soy una sirena. 


Ya había publicado este poema, hace unas semanas, por Instagram. Me gusta que el contenido que posteo aquí y allí sea diferente, no le veo mucho sentido a decir dos veces lo mismo. 🤷‍♀️ Sin embargo, con este texto, como ves, he hecho una excepción. Duplico su publicación porque, para mí, es especial. 
Todo lo que escribo tiene mucho que ver conmigo. Si eres asidua/o a leerme por aquí habrás notado que, aparte de hablar de escritura, en la mayoría de las entradas parte del contenido tiene mucho que ver con mi día a día. Me cuesta ser una narradora imparcial, por eso siempre que estoy redactando termino revelando, quizás, más de lo que debería. 
Cuando escribo una historia, son mis fantasías las que comparto. Esas que fabulo tumbada en la cama, mientras espero a que llegue el sueño, o en la parada del bus... Realmente, inventar una trama no me cuesta; es algo que me sale de manera natural, ya que desde que tengo uso de razón soñar despierta ha sido mi actividad favorita con la que matar el rato. No necesito ir al cine, lo llevo dentro de mi cabeza.
En mis novelas no hay nada de mi realidad, no son autobiográficas. Lógicamente, porque si hubiera vivido todo eso... Ya me habría tirado por el balcón. ¡Ufff! Menudos dramas me montó. 😛 Pero todos los argumentos los saco de una parcela muy íntima. Una en la que puede que incluso sea más yo de lo que lo soy cuando la realidad me reclama y no me queda más remedio que atenderla. 
Con la poesía es diferente. Estas... si tienen el punto autobiográfico que le falta a mi prosa. Y, de entre todos los poemas que he escrito, como digo, este es especial. Es mi himno. Uno que me recito íntimamente muy seguido. 
No es mi mejor poema, ni siquiera el más sentido. Pero sí es el que me recuerda que debo ser fuerte. Me hace mucha falta no olvidarlo. Es por esto que he hecho de estos versos mi mantra. También por lo que los traigo al blog a pesar de no ser inéditos. 
Quiero recordarme a mí misma que no debo dejarme atemorizar por la tempestad. Que si el barco zozobra, no importa. Que cuando el mar me engulla no precisaré nadar, desesperada, a la superficie, para asomar la cabeza entre las olas y mendigar una bocanada de aire. 
Yo no necesito preocuparme por nada de esto, porque no hay un naufragio capaz de acabar con una sirena. Simplemente, no está en nuestra naturaleza, nos es imposible ahogarnos.
No lo olvides, hermana sirena. 😉 O hermano tritón (no sireno, nunca sireno; deshechemos esta palabra, por favor). Yo no dejo de rocordarmelo. 🌊🧜‍♂️🧜‍♀️

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