No soy de ver telenovelas, y no porque no me gusten. Incluso podría decirse que el caso es el opuesto. De las veinticuatro horas que tiene el día, la mayoría de ellas (de las que me quedan libres después de cumplir con mis obligaciones, se entiende) las paso dejándome arrastrar por la romántica empedernida que vive dentro de mí, una tonta de mucho cuidado. 😔 De modo que imagínate, a mí me colocas delante de una historia de amor... y ya me tienes contenta y enganchada.
Sin embargo, también es verdad que el formato telenovela se me resiste. Las historias contadas como serial televisivo suelen ser larguísimas, y eso me hace perder el interés. Cuando una trama se extiende demasiado se vuelve monótona y siento que tanto esta como los personajes pierden el sentido que tenían al inicio. Se alejan de su motivación original. Es por esto que no soy muy adepta al género, aunque repito que no tengo nada en su contra.
Pero, a lo que vamos. Hace unas semanas descubrí la que podría ser la solución al dilema que se me presenta cuando de ver una telenovela se trata. Una productora está recuperando clásicos telenoveleros para recrear nuevas versiones de ellos, dándoles un aire más actual y, lo que es todavía mejor (para mí), ¡una duración de unos veinticinco capítulos de media! Vamos, que se trata de convertir estas historias en series de televisión.
Así, sí; ahora no tengo nada que objetar.
De esta manera llegué a la más reciente adaptación de Rubí. Una historia original de Yolanda Vargas Dulché que, en su México natal, se ha llevado al cine y la televisión en varias ocasiones. Aunque, quizás, la más famosa de todas sea la de 2004, que en España se transmitió por Antena3, protagonizada por una despampanante y malvada Bárbara Mori.
Tengo que decir que, a falta de ver los últimos capítulos (voy por el diecinueve, de veintiseís) esta nueva versión me está gustando. No voy a hacer comparaciones con la de 2004 porque esta no la vi, ni es para eso para lo que estoy escribiendo esta entrada. Mi objetivo es otro.
La serie tiene un aire a lo biopic que la hace creíble. En todo momento he tenido la impresión de estar husmeando en la vida de una de esas mujeres que son súper ricas y famosas solo por sus matrimonios o relaciones con hombres poderosos, porque en realidad ellas no tienen una profesión reconocida. Si es cierto que me está fallando el romance, aunque tampoco esperaba mucho de él. Una historia en la que la protagonista antepone su ambición por encima del hombre del que está enamorada... Pues, la verdad, creo que no da mucho juego en ese sentido. De hecho, la pareja protagonista comparte pocas escenas en pantalla. Pero tienen química. Todos los actores son muy naturales en sus interpretaciones y Camila Sodi, como la nueva Rubí, está muy bien.
La serie tiene un aire a lo biopic que la hace creíble. En todo momento he tenido la impresión de estar husmeando en la vida de una de esas mujeres que son súper ricas y famosas solo por sus matrimonios o relaciones con hombres poderosos, porque en realidad ellas no tienen una profesión reconocida. Si es cierto que me está fallando el romance, aunque tampoco esperaba mucho de él. Una historia en la que la protagonista antepone su ambición por encima del hombre del que está enamorada... Pues, la verdad, creo que no da mucho juego en ese sentido. De hecho, la pareja protagonista comparte pocas escenas en pantalla. Pero tienen química. Todos los actores son muy naturales en sus interpretaciones y Camila Sodi, como la nueva Rubí, está muy bien.
Esta es mi opinión personal. Por eso me ha sorprendido cuando me he enterado de la polémica que ha envuelto a la elección de esta actriz para interpretar el personaje. Bueno, en realidad, más que sorprenderme, debería decir que me he enfadado un poco. Porque resulta que la principal crítica que se le hace a Camila para ser Rubí, es que el público no la considera lo bastante bonita. 😯
Pero, vamos a ver, ¡si la chica es súper linda! Además, algo que es mucho más importante que esto: ¿me puede alguien explicar en qué clase de mundo vivimos, que en pleno siglo XXI se sigue juzgando a las personas por su físico?
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Esta fue mi primera reacción: indignarme por la crueldad del personal. Pero, luego, cuando me relajé y lo pensé fríamente... Entonces llegué a la conclusión de que la critica tiene bastante fundamento, la verdad.
En realidad, no se trata de juzgar la apariencia de una actriz, sino la de un personaje. En este sentido, yo creo que los profesionales de la actuación, por buenos que sean en sus trabajos, no pueden interpretar todos los papeles. Y es que un personaje es mucho más que un nombre escrito en un guión; ellos tienen alma propia. También unas características físicas. Así que, si vamos a poner a una persona de carne y hueso a interpretarlo, ¿no tendría esta que poseer, no solo una actitud, también una apariencia acorde a quien va a representar?
Esta es una cuestión que se me plantea siempre que, para interpretar a Romeo y Julieta (obra de teatro que adoro, y de la que he visto todas las versiones que he tenido a mi alcance), te plantan a una pareja que ralla la treintena. Por mucho que ambos sean excelentes actores... la propuesta hace aguas en el momento que estos protagonistas aparecen en escena. Estamos hablando de personajes que fueron creados como adolescentes. Todo el desarrollo de la historia se fundamenta en los pocos años que tenían y sus actuaciones carecen de sentido si quienes las realizan son personas que ya dejaron atrás la edad del pavo, por mucho que aún sigan siendo jóvenes. Hay cosas que, o las hiciste a los quince años, o ya te aguantas; perdiste tu oportunidad.
Camila es guapa, a mí me encantan su aire dulce y esa apariencia tan menudita que tiene, se me hace muy tierna. Además, su melena es digna de anuncio de champú. Pero su imagen es lo opuesto a lo que debería ser Rubí. No se trata de que Bárbara sea más hermosa o mejor actriz que ella. Simplemente, encajaba mejor con el personaje: una mujer que ha hecho de seducir a los hombres su medio de vida. Y no los atrae, precisamente, fingiéndose cándida y desvalida para apelar al instinto protector de sus presas. De eso nada; Rubí recurre a otra clase de instintos, esos que llaman bajos. Es una mujer tremendamente sensual y sexual.
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| Camila Sodi (izquierda) y Bárbara Mori (derecha) interpretando a sus respectivas Rubí. |
También está el tema de que el formato original de esta historia y esté personaje fue el cómic, por lo que Rubí ya nació con un rostro propio. Uno que guarda un gran parecido con el de la llamativa Bárbara, pero que está muy lejos de asemejarse al de la dulce (al menos en apariencia) Camila.
Así que también es lógico que el público tenga una idea bastante concreta de cómo debería ser. ¿No? Yo creo que sí. Por eso, a pesar de que me indigné al principio, no me queda más remedio que dar mi brazo a torcer: Camila Sodi no es la mejor opción para interpretar a Rubí. Es más, dentro del reparto de esta nueva versión, que ella encabeza, hay actrices que habrían calzado mejor los zapatos de la protagonista. Compañeras de reparto que, cuando aparecen en la misma escena que la estrella del show, resaltan, con su presencia, la imagen de niña linda que tiene esta. Es el caso de Alejandra Espinosa (Sonya, en la ficción) que es una mujer espectacular y, por lo mismo, creo que habría sido una elección más acertada para actuar el papel principal. Porque es cierto que Camila tiene la actitud, pero le falla la imagen y esta es el cincuenta por ciento de su trabajo. En este rol, en concreto, lo es.
Todo esto viene a que, en mi opinión, cuando se lleva una obra literaria al cine o la tele, se debería poner más cuidado en la elección de los personajes. No sé tú, pero yo siempre he tenido la impresión de que los directores de casting pasan un poco del tema y, a veces, solo se basan en la popularidad del plantel de actores que seleccionan para el reparto. Se olvidan de que, quienes leímos la novela (que seremos, también, los que iremos en masa al cine) nos enamoramos, no solo de una historia, también de unos personajes, y que esperamos verlos en la pantalla. Al menos, una versión lo más parecida posible a la descripción que nos dieron de ellos. Que la imaginación de cada uno es libre y ya se sabe que es imposible complacer a todos.
A ver si conseguimos que esto cambie, ahora que tenemos las redes sociales y podemos quejarnos y hacer que nuestras voces sean oídas. O leídas. 😜 Eso sí, sin ser crueles con los actores, porfa. Al final, ellos solo están intentando hacer lo mejor posible el trabajo que se les ha ofrecido.
Hago un aparte para comentar que:
- Gracias a esta serie me he dado cuenta de que no tengo ningún futuro como caza fortunas. Y no solo porque soy una sentimental incorregible y me resultaría imposible estar con un hombre al que no amo (es estando loquita por el susodicho, y muchas veces no veas si cuesta aguantarlo...🙄). Sino porque, para mí, un cardiólo es, como dirían las abuelas, un "buen partido". No sé que le pasó por la cabeza a Rubí para renunciar a Alejandro porque era pobre. Chica, ¡si el hombre tiene una profesión consolidada como médico!
- Me está encantando ver España (buena parte de la historia transcurre en Madrid) desde la perspectiva de México. Es curioso y divertido conocer la visión que tienen de nosotros en otros países. Y ese momento, cuando Rubí conoce al príncipe Eduardo de España (yo lo habría llamado Fernando, que es más parecido a Felipe y es un nombre con mucha presencia en nuestra casa real) y él le dice que le "llenaría de orgullo y satisfacción" que ella se uniera a la partida de golf... 🤣🤣🤣Me pareció un punto buenísimo, la frase no puede ser más borbónica.



¡Hola Adriana! Me siento muy identificada contigo como siempre, ya que yo desde niña , ya era una devoradora de telenovelas latinas, pero como poca gente lo era. Tengo ese recuerdo de sentarme frente a la televisión y poner la 1 o antena 3 y arrasar con todas las que pusiesen mientras yo hacía los deberes jajaja (un ojo en cada lado) y no sé que me lleva pasando desde hace años, que he intentado muchas veces ver telenovelas, pero nunca he pasado del capítulo veintialgo, y es que se me hacen largas, con demasiado relleno, con insta amor que no se lo cree nadie y me acabo aburriendo de ellas, y me resulta raro porque yo antes las solía adorar. No sé si es que me ha cambiado el gusto o es que la madurez me ha hecho abrir los ojos jeje.
ResponderEliminarPero me alegra mucho saber que estén haciendo remakes más cortos, y no descarto ver este de Rubí, ya que en su día sí que vi la versión larga, además enterita, aunque sinceramente no es de mis telenovelas favoritas. Quiero encontrar alguna que me enganche tanto como Pasión de Gavilanes, La Tormenta y Pasión Prohibida (para mí, mis tres favoritas de todos los tiempos)
Un besito!
¡Hola, Luna!
Eliminar¡Uy! Mi historia con las telenovelas latinoamericanas es, en sí misma, otra telenovela. 😛
De niña-adolescente mi madre no me dejaba verlas y me sentía aislada cuando mis amigas y compañeras de clase, que estaban enganchadas a la que fuera que estuviera de moda en ese momento, se ponían a comentarlas. Así que no vi "Pasión de Gavilanes" ni "Rubí"... 😔 Pero me encerraba en la habitación de mis padres a ver las que transmitían por el canal Telenovelas, que eran todas antiguas (de los noventa-ochenta) pero me valían (mi favorita es "Te sigo amando" ❤, me gustó tanto). Decía que iba a ver otra cosa y me pasaba todo el capítulo con el mando a distancia en la mano y el dedo listo para cambiar de canal si alguien entraba en el cuarto. 🤦♀️
Era un estrés, pero la verdad es que, una vez me hice mayor y pude verlas sin tener que esconderme... dejó de ser tan emocionante. 😜 Me pasa como a ti, las empiezo con ganas pero, a los veinte o treinta capis, ya me he cansado. No tengo paciencia para historias tan largas.
Te recomiendo la nueva versión de "Rubí", está bien. A mí, al menos, me ha entretenido. ¡Es tan mala esa mujer! 😛
Muchas gracias por pasarte y dejar tu comentario.
¡Un beso!
Hola Adriana.
ResponderEliminarA mí el boom de las antiguas telenovelas latinoamericanas me pillo ya crecidita. Por entonces mi trabajo y el cuidado de mis hijos, que todavía eran muy pequeños, me dejaba poco tiempo libre para verlas. Pero no se cómo me las apañaba que alguna caía y enterita. En aquella época no les ponía pegas, ni por su duración ni por el tipo de contenidos.
Ahora que tengo algo más de tiempo no tengo paciencia, me dan pereza por la cantidad de capítulos, soy más crítica y exigente, aunque confieso que he visto completas un par de telenovelas turcas por el mero hecho del fenómeno turco. Pero vamos que no, que se le dan muchas vueltas a una misma situación o idea durante varios capítulos y me ponen los nervios de punta.
Claro que me acuerdo de la versión antigua de Rubí pero no me enganché a ella. Por aquella época eran muy populares Cristal, La dama de rosa...después vinieron otras de corte más sexi como Pasión de gavilanes jaja. Mi preferida era Corazón salvaje, una telenovela histórica preciosa que me encantó. La recomiendo.
No conocía la existencia de una productora que se dedicará a hacer versiones modernas y con pocos capítulos de telenovelas antiguas, sería una buena opción. Corazón salvaje sí que la vería de nuevo, podría estar bien en una versión actualizada.
Un abrazo.
¡Hola, Cristina!
EliminarMe encanta "Corazón salvaje", también es una de mis telenovelas favoritas. Objetivamente, quizás sea la mejor de todas las que he visto. El guión, los actores y hasta la ambientación son increíbles. Y eso ya es difícil porque, para mí, en la mayoría de las telenovelas de época tanto vestuario como los peinados de los personajes tienden a ser muy "disfraz".
A mí también me encantaría un remake, aunque al mismo tiempo me daría un poquito de miedo si se llegase a hacer. La versión de Eduardo Palomo y Edith González fue tan, pero tan buena, que creo que sería difícil incluso igualarla.
¡Muchísimas gracias por pasarte por el blog y dejar tu comentario! 😘