Dame tu boca,
que tengo sed
y no hallo
con qué saciarla.
Que se hace
largo este invierno,
y aún la primavera
no basta.
Dame tu boca
para beber
e hidrátame
de esperanza.
Antes que el frío
me seque la piel,
dame tu boca;
devuélveme el alma.

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