Equívoca tarde de abril.
Tarde falsa y embustera
que tiñe de gris horizontes
destrozando primaveras.
Tarde de despedida;
de tren, estación y tristeza,
en la que se besan los amantes
sellando su adiós,
su eterna espera.
Tarde de decepción
que destroza mi quimera.
Cayó mi alma de niña,
fría, seca y desierta,
como hoja ya marchita,
sobre el duro andén de piedra.
Fue una tarde de abril,
oscura y gris primavera,
cuando el silbato sonó
y el tren se perdió
en la niebla.

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